15 de mayo de 2013

MOOC y más allá… ¿pero a dónde?



Se trata del último número de la revista eLearning Papers, Nº 33, que atiende –a mi juicio- el sobredimensionado tema de los cursos abiertos, masivos y en línea (MOOC). Además de las grandes cifras, el relumbrón tecnológico, las grandes marcas, el papel de la lógica de la oferta y la demanda en este modelo formativo, o la publicidad encarnizada de instituciones por vender lo abierto como plus institucional, existe también una línea de reflexión e investigación emergente que debe ser atendida por muchas disciplinas, incluida la pedagogía. Por ello la importancia de este número, donde parece ser que se está ensayando una lectura más exigente sobre la realidad y el futuro de los MOOC.
Por lo menos aquí, entre otras cosas, se intenta ver tres puntos en esta línea emergente. Redescubrir la dimensión social de los MOOC asumiendo la interacción no sólo como un proceso decorativo, sino más bien como la condición necesaria del potencial aprendizaje. Por otra parte, cabe en los MOOC la necesidad de una reflexión, apoyada en la investigación, de corte pedagógico que abra estas experiencias a una serie de análisis centrados en el para qué o cómo aprender, y no sólo en ofrecer “soluciones tecnológicas”. Y, como no puede ser de otra forma, aquí se exige apreciar también las razones de validez social que mueven el modelo debiendo, por ello, estimar el impacto social del aprendizaje informal en la sociedad. 

El número ayuda a centrar algunas cosas pendientes en el tratamiento pedagógico de los MOOC que, desde mi punto vista, podrían tres:
 
Interacción: ¿Cuál es el papel del “otro” en los MOOC? 
innovación: ¿Soluciones tecnológicas o soluciones educativas con tecnología? 
Impacto: ¿Buscan los MOOC formalizar lo informal o se está gestando una disrupción educativa?

Para ampliar todo esto aquí reproduzco la nota editorial y los enlaces a los trabajos

eLearningPapers nº 33 

En agosto de 2012, cuatro meses después de su lanzamiento, Coursera –uno de los proveedores de cursos abiertos masivos en línea (Massive Open Online Course – MOOC) que están cobrando cada vez más fuerza en Internet– alcanzó la cifra de un millón de estudiantes inscritos, de prácticamente todos los países del mundo. Este es solo un ejemplo más de los impresionantes números que se pueden observar respecto a la repentina popularidad de los MOOC y que no hace más que confirmar el interés que existe en todo el mundo por acceder a cursos universitarios en línea.

Debido al creciente número de personas inscritas para seguir este tipo de cursos y la voluntad de las universidades de ampliar los contenidos disponibles en línea, este innovador modelo ha atraído una atención considerable. El término MOOC data de 2008 y se acuñó inicialmente para nombrar un experimento pedagógico centrado en crear un entorno de aprendizaje más conectado y democrático. No obstante, a partir de 2011, las universidades empezaron a utilizarlo para designar la oferta de cursos dirigidos a estudiantes de todo el mundo. Hoy en día, el término describe un conjunto de modelos pedagógicos. Para George Siemens es necesario distinguir entre los cMOOC, que siguen el modelo original “conectivista”, y los xMOOC, que son más institucionalizados y estructurados. Pese a las diferencias, la emergencia misma de los MOOC plantea una serie de retos a la comunidad educativa. Para muchos de nosotros, los cursos abiertos masivos en línea parecen aportar finalmente algunos de los cambios potenciados por la tecnología que habíamos estado esperando en el ámbito del aprendizaje durante prácticamente dos décadas.

El número 33 de eLearning Papers busca analizar la influencia que los MOOC ejercen tanto en las instituciones educativas como en los estudiantes. Asimismo, se interroga sobre las estrategias de enseñanza y aprendizaje que se pueden aplicar para mejorar la experiencia formativa en el ámbito de los MOOC, el lugar que ocupa este tipo de cursos en el panorama pedagógico actual y si estos representan un modelo viable para los países en desarrollo.
También es importante estudiar los efectos que este tipo de cursos puede tener en las estructuras educativas. Con la expansión de plataformas de xMOOC conectadas a varias redes universitarias –como Coursera, Udacity, edX o la recientemente creada Futurelearn, de ámbito europeo– resulta esencial saber qué papel desempeñan en el sistema educativo y, particularmente, en la educación superior.

Este número especial reúne resultados de estudios y ejemplos detallados para suscitar un debate sobre este campo de investigación emergente.


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3 comentarios:

Joaquín Martínez dijo...

El aprendizaje humano hace uso de cánones y prototipos, lo cual ha servido a los peores tipos de la historia durante mucho tiempo para imponer SUS prejuicios con un interés egoísta y estratégico.
El conectivismo pierde el tiempo comparando (como se queja Schank) la mente humana con una nueva cibernética: la IA no es modelo de la inteligencia humana, sino, en todo caso, si tipos tan inteligentes son lo suficientemente humildes para aprender, ocurre justo lo contrario :D
La maravilla de las redes sociales y el aprendizaje en red apenas está asomando bajo el peso de nuestros viejos malos hábitos. La mente humana es una red densísima que asimila por medio del diálogo la complejísima trama de la vida social y, en un momento y un plano secundarios, de la vida natural (en un entorno cambiante o en un ecosistema). Así ha sido durante decenas de miles de años. Somos genios de la complejidad.
Las burocracias y los sistemas de poder/dinero nos convencieron de lo contrario. Solo unos pocos pueden asimilar y dominar la complejidad. Y clasificaron jerárquicamente las inteligencias. El último creo que se llama Wert.
En suma: estamos empezando algo realmente nuevo, pero somos muy pocos, aunque seamos bulleros.
Las redes sociales se usan ahora solo para hacer amigos y reconocerse mutuamente en pequeños clubes.
Los MOOC crean la falsa idea de que puede haber cursos masivos. Pero es radicalmente falso.
Lo que puede haber y habrá son grupos abiertos con dendritas conectadas a muchos otros de distintos lugares, lógicas, culturas.
Es lo que me ha dado a aprender la práctica del aprendizaje real a través del proyecto Barco del Exilio. Os invito a que participéis y conectéis vuestras delicadas dendritas a las nuestras.
No somos un MOOC porque el aprendizaje en red funciona de otro modo.
Seguimos reflexionando juntos.
Un abrazo.

Joaquín Martínez @joaquineku @exilioyregreso

Jorge Méndez Martínez dijo...

De acuerdo primeramente con Cristóbal y, en buena parte, con Joaquín.
Si vemos desde el punto de vista de la teoría de la comunicación, la precisión de un contenido enviado masivamente disminuye en la medida que aumentan el número de receptores. ¿Qué significa esto? Primero, que la temática abierta a un gran número debes ser no muy específica, sino más bien muy general,perdiendo precisión conceptual. Desde el punto de vista de la retroalimentación, también ésta es menos precisa. La información generalizada conduce al aprendizaje informal, ello requiere un debate.
Saludos

Cristóbal Suárez Guerrero dijo...

Hola Joaquín y Jorge, Sustancialmente coincido con ambos en la exigencia de rigor conceptual en esta materia.
Creo que el conectivismo toca una forma de mediación cultural en un entorno social concreto -la red- y, como tal, forma parte de la explicación del gran fenómeno que es aprender... que es casi como respirar. Por ello la inteligencia humana no se puede reducir a entradas, procesos y salidas del "sistema", es más heurística.
Con el tema de los MOOC pasa igual, no todo merece ser un MOOC. Por ello lo equívoco es asumir, por ejemplo, que los MOOC pueden reemplazar a la universidad... el que asume esto piensa que en la universidad sólo se enseña...
Un saludo,
Cristóbal