18 de enero de 2015

Reseña de: Aprender en red. De la interacción a la colaboración (UOC, 2013)

Quiero agradecer a la profesora de la UNED, Dra. María García Pérez-Calabuig por el tiempo y la dedicación al escribir una reseña sobre el libro que Begoña Gros y yo escribimos en el 2013.

La reseña está publicada en el último número de la prestigiosa revista Comunicar 44, XXII, 2015, p. 220, sección Reseñas.


Aquí reproduzco el texto:


María García Pérez-Calabuig

Aprender en red: de la interacción a la colaboración; Cristobal Suárez y Begoña Gros; Barcelona, Universidad Oberta de Cataluña (UOC), 2013; 78 págs.


La obra que se presenta a continuación está escrita por dos autores relevantes dentro de los campos de la pedagogía y el uso de las tecnologías aplicadas a la educación, como son Cristóbal Suárez Guerrero y Begoña Gros Salvat. Ambos autores poseen una dilatada trayectoria científica y profesional dentro de esta área. Así pues contamos con un libro teórico y reflexivo, pero basado en la experiencia, que resulta de especial relevancia para la comunidad educativa implicada en la educación a distancia y en la educación apoyada en internet. En este documento se destaca la importancia de entender internet, más allá de su visión de recurso educativo, como un auténtico entorno de acción educativa que define formas de comunicación en red distintas a la comunicación en el aula. Esta singularidad comunicativa abre serias oportunidades de repensar la interacción en Internet como una condición social de aprendizaje a tener en cuenta en, como se enfatiza en la obra, la reformulación del aprendizaje colaborativo. La oportunidad del aprendizaje colaborativo en condiciones tecnológicas en red es, por tanto, el tema central que compone esta obra.

No obstante, no se trata únicamente de ampliar en la red el aprendizaje colaborativo, sino también de analizar el cambio sustancial que se produce en los roles docente y discente en un entorno marcado por una comunicación en red. El libro se compone de dos partes bien diferenciadas.


En la primera, se evalúan y exponen –utilizando el concepto de e-learning como paraguas conceptual– los cambios generados sobre el concepto de entorno educativo y entorno en red. Así, se destaca cómo la noción de aula de aprendizaje cambia cuando el proceso se sostiene en un entorno de interacción global y social donde es posible consolidar el aprendizaje dentro de las acciones formativas basadas en la comunicación en red. De esta forma se destaca que los participantes se convierten en miembros de una comunidad con unas intervenciones activas, ya sea como autores, cocreadores y coconstructores del propio conocimiento. Así los autores señalan que «la red no es solo un material didáctico, sino un entorno de comunicación que mediatiza la relación educativa de una forma particular y donde caben proyecciones de acción y representación conjunta de aprendizaje». 


En la segunda parte del libro, se analizan las buenas experiencias de aprendizaje en línea desde la óptica de la colaboración en red, y para ello se centran en el cambio de rol que debe experimentar el docente para el buen funcionamiento de las comunidades de práctica. Según los autores se deben tener en cuenta cinco criterios específicos en los contextos educativos en línea que garantizan el éxito y calidad del proceso de aprendizaje colaborativo y que son: 1) Creación de comunidades de aprendizaje que promuevan la interacción, el intercambio de conocimiento y el trabajo en grupo; 2) Mejora del diseño y organización de las actividades y estrategia de comunicación; 3) Establecimiento de una coherencia entre objetivos de aprendizaje, contenidos, tareas y la acción colaborativa que se lleva a la práctica donde las tecnologías actúan como apoyo; 4) Interacción del papel facilitador de las tecnologías durante la aplicación de las actividades didácticas colaborativas; 5) Búsqueda y aplicación de herramientas de evaluación de carácter grupal, de autoevaluación y de coevaluación.


En conclusión se puede afirmar que es un libro muy original, con enfoques inéditos, rigurosos y completos, cuya lectura obliga a repensar de forma precisa la colaboración práctica en los entornos virtuales de aprendizaje y su aportación a las comunidades de práctica, por medio del análisis de los elementos estructurales facilitadores de los procesos de producción e intercambio de conocimiento y comunicación.

6 de enero de 2015

¿TIC por Tec? La Catedral que no vemos

Fuente

No se trata del último post del año 2014, ni del primero de 2015, sino más bien una reflexión pendiente. Para empezar, sugiero leer la siguiente historia:

Un transeúnte se detuvo un día ante una cantera en la que trabajaban tres compañeros. Preguntó al primero:

- "¿Qué haces, amigo?"

Y éste respondió sin alzar la cabeza:

- "Me gano el pan".

Preguntó al segundo:

- "¿Qué haces, amigo?"

Y el obrero, acariciando el objeto de su tarea, explicó:

- "Ya lo ves, estoy tallando una hermosa piedra".

Preguntó al tercero:

- "¿Qué haces, amigo?"

Y el hombre, alzando hacia él unos ojos llenos de alegría, exclamó:

- "Estamos edificando una catedral".

Y el caso es que los tres estaban realizando el mismo trabajo.

En todo el tiempo que vengo trabajando e investigando sobre la relación educación e internet, tengo la impresión que –sobrecogidos por el relumbrón que despierta las herramientas de internet, por la reduccionista ecuación innovación educativa= tecnología o por las ganas de buscar eficacia en el aprendizaje-, nos hemos centrado con demasiado beneplácito en las acciones tecnológicas concretas y hemos perdido de vista la educación, la Catedral que estamos construyendo.

Seguro que todas las tendencias tecnológicas que se anuncian para el este 2015 así como los listados de herramientas de aprendizaje puedan inspirar acciones interesantes de cara al aprendizaje, pero por más potentes que sean siguen siendo una variable, de las muchas, que necesitamos ver en la educación. Entre esas variables, la finalidad educativa es una de las que nos permite ver la Catedral que estamos construyendo.

Si la educación dependiese únicamente de un puñado de buenas tecnologías, si esto fuese tan mecánico y monocausal, hace tiempo que no habría problemas educativos en el mundo. No obstante, parece que nos centramos en las pequeñas pero sofisticadas acciones con tecnología y perdemos de vista la visión global de la acción, lo educativo, el ¿para qué? de la acción.

¿TIC por Tec? Al centrarnos en la TIC (Tecnología de la Información y la Comunicación) podríamos estar viendo, para bien o mal, solo una pequeña parte del hecho educativo. Ya sea por el solucionismo tecnológico o por una obsesión por la eficacia, de las que habla Morozov, creo que hemos ido desplazando en educación el encuadre educativo sobre lo tecnológico, la Tecnología Educativa (Tec), y la ha reemplazado por las TIC. Por céntranos en la TIC lo hemos dejado todo, parecía decir –y con mucha razón- Paco Martínez en la clausura del último Edutec en Córdoba.

La tecnología educativa, como señala García-Valcárcel (2003, 161), “…se ocupa no sólo de aspectos aplicados (diseño de medios y materiales, diseño curricular, propuestas que permitan resolver los problemas a los que se enfrentan los docentes,...), sino también de reflexionar teorizar sobre lo que representan para la enseñanza los medios desde un punto de vista didáctico, comunicativo y social”. Esto es, la Tecnología Educativa es un encuadre pedagógico que busca dar significado a la acción tecnológica, por ello es necesario recuperarla para ir más allá del resplandor de la tecnología en educación.

Para esto es importante recuperar –como destaca Veletsianos- la historia de la tecnología educativa, sus dilemas y sus enfoques para ser conscientes de lo educativo con tecnología. Veletsianos usa estupendamente la metáfora de ayudas memoria del film Memento para hacernos recordar que existen hechos que contextualizan la acción tecnológica, esto es, que le dan sentido.

Por ejemplo, viendo el mapa conceptual aquí de debajo, se puede distinguir las múltiples implicaciones y condicionantes conceptuales y prácticos que tiene el hecho tecnológico para la Tecnología Educativa. A este mapa hay que sumar nuevas líneas de trabajo, como por ejemplo la cultura digital o las Humanidades Digitales, esto son olvidarnos que las respuestas tecnológicas en educación requieren buenas preguntas pedagógicas.



Ya que cada actividad, como señala Vigostky, depende del material con que se opera, actuar en internet supone actuar y pensar con una forma de acción social y cultural que es la acción en red. Esto es, no existe neutralidad. Por ello la necesidad de ver la acción tecnológica desde una mirada más amplia que pueda ofrecer una perspectiva global de lo que estamos haciendo con la tecnología, esta noción es la acción educativa. La Tecnología Educativa y la Pedagogía pueden ayudarnos a recuperar esta noción.

En fin, alentar el uso de la tecnología sin conocer la noción global de la acción educativa puede generar dilemas inexistentes y una confusión sobre lo prioritario.

4 de noviembre de 2014

Dar sentido educativo a internet


En la relación educación e internet no basta -ni es posible- responder solo a la pregunta ¿cómo aprender en red? Aunque buena parte de la preocupación docente respecto a Internet sea encontrar “cómo hacer x con y” es decir, encontrar el uso didáctico de la tecnología, existen una serie de preguntas pedagógicas que permiten caracterizar mejor la visión educativa sobre internet. Con esta idea es que escribí un artículo “pedagogía red” publicado en Cuadernos dePedagogía, Nº 449, Octubre 2014 (Acceder aquí).

Aunque sobre la relación pedagogía e internet ya había elaborado algún boceto y, cómo no, existen mucho ángulos por desarrollar al respecto, la convicción que motivó el trabajo ha sido destacar que la preocupación educativa sobre internet no sólo debe generarse en torno a las respuestas que nos puedan dar las tecnologías, sino que es preciso hacernos preguntas. Estas preguntas, gracias a Silvina Carraud que las ha editado como Infografía, son las siguientes. 


Con esas preguntas podríamos empezar a pensar que internet es parte de una noción más amplia y, como gráfica El Roto en su viñeta del 28 septiembre de 2014, para avanzar no basta tener una buena herramienta, es preciso haber formulado preguntas para poder encontrar su sentido de uso.


30 de julio de 2014

Sobre la oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red

http://www.anep.edu.uy/anep/phocadownload/Publicaciones/Plan_Ceibal/aprendizaje_abierto_anep_ceibal_2013.pdf

Este post llega con retraso. Ahora que se cierra el curso me animo a no dejar pasar este último día para presentar, por un lado, el libro Aprendizaje abierto y aprendizaje flexible. Más allá de formatos y espacios tradicionales, editado por la Administración Nacional de Educación Pública de Uruguay y el Plan CEIBAL y, por otra parte, presentar algunas ideas del capítulo que escribí para esta publicación “La oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red”. 


1. El libro contiene trece capítulos y busca, visto el desarrollo tecnológico en la educación, recuperar el debate pedagógico. Como tal, el libro ofrece distintos puntos de vista sobre diversos enfoques y experiencias pero mantiene una constante: ofrecer un punto de reflexión que estimule la construcción de la teoría, el desarrollo de la práctica y la visualización de líneas investigación comprometidas con una visión educativa. No se trata de presentar tecnología, sino pensar lo educativo con la tecnología sabiendo que el ideal educativo, como se señala en el prólogo, es “democratizar el conocimiento y contribuir a lograr una verdadera sociedad de aprendizajes”.

Por ello, el contenido del libro se organiza en 4 ejes: “Comunidades constructoras de contenidos, nuevos y viejos enfoques educativos para tecnologías  emergentes, medios interactivos y aportes de la tecnología a los procesos de evaluación” y se desarrollan en los siguientes 13 capítulos:
Capítulo 1: Escuelas nodo, aprendizaje distribuido y trabajo colaborativo del profesorado. Joaquín Gairín Sallán y David Rodríguez-Gómez.
Capítulo 2: Comunidades de aprendizaje. Entre la innovación, el conocimiento y las tecnologías. José Miguel García, Dánisa Garderes, Fabián Martínez y Mª del Lourdes Quinteros.
Capítulo 3: La oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red.Cristóbal Suárez Guerrero.
Capítulo 4: Aprendizaje colaborativo, dispositivos híbridos y pedagogía. Hugo Nervi Haltenhoff.
Capítulo 5: Los entornos virtuales de aprendizaje y los MOOC. ¿Innovación o moda retro? Nancy Peré.
Capítulo 6: Interacción mundo físico-mundo digital. Ambientes para su aprendizaje. Andrea Cabot Echevarría y Adriana Durquet.
Capítulo 7: Dispositivos tecnopedagógicos en línea. Medios interactivos para aprender. Gisela Schwartzman, Fabio Tarasow y Mónica Trech
Capítulo 8: Videoconferencia y espacios virtuales. Una mirada pedagógica desde la experiencia del Plan CEIBAL. Martina Bailón y Mariana Montald.
Capítulo 9: “CEIBAL en Inglés”. Enseñanza de inglés por videoconferencia en Educación Primaria. Claudia A. Brovetto.
Capítulo 10: Ser parte de una caja de oportunidades. La televisión interactiva. Martín Papich
Capítulo 11: La evaluación en la educación de la Sociedad del Conocimiento. Miguel Zapata-Ros.
Capítulo 12: La evaluación de los aprendizajes en línea en clave de innovación. Andrés Peri Hada y Nicolás Alonso.
Capítulo 13: Fichas de proyectos de aprendizajes y tecnologías en el contexto uruguayo.
2. Ahora bien, con el sesgo que supone esto, me animo a recuperar algunas ideas del capítulo que toco redactar:
Suárez, Cristóbal (2013). "La oportunidad abierta y cooperativa de aprender en red", en García, José Miguel y Rabajoli, Graciela (comps). Aprendizaje abierto y aprendizaje flexible. Más allá de formatos y espacios tradicionales. Uruguay: Administración Nacional de Educación Pública - CEIBAL.
La idea es invitar a profesores y distintos especialistas en el desarrollo educativo con tecnología a debatir sobre algunos puntos. Aquí algunos extractos:

“… usar internet en el aula, como aula o como complemento de la misma, no consiste en añadir un nuevo mobiliario educativo, consiste en desplegar un conjunto de acciones educativas en un entorno social, cultural y tecnológicamente enriquecidos”.

“Por tanto, y más allá de la anécdota instrumental que significa usar tal o cual herramienta web –Twitter, Facebook o YouTube–, hablar del aprendizaje en internet implica hablar del aprendizaje alojado en un entorno educativo organizado en red”.

“Cuando aprendemos no lo hacemos como abstracciones sumidas en un vacío. El aprendizaje ocurre siempre bajo condiciones sociales y culturales –por ejemplo, el aula de una escuela– que dan cabida al sujeto y al conjunto de interacciones que condicionan su aprendizaje... En internet, el entorno sociocultural donde se aloja el aprendizaje es un entorno en red”.

“No basta con pensar en las herramientas, hace falta pensar en un entorno en red, y con ello en la conectividad, para detectar las oportunidades educativas en internet”.

“¿Cómo encarar el reto educativo que abre internet? Aquí, de entre muchas opciones, formulamos algunas ideas:
Primero, asumir de una vez por todas, que internet no es un elemento neutro en la educación, ya que al abrir el acceso a la información y a la coordinación humana bajo unas características tecnológicas específicas, configura un entorno educativo particular de aprendizaje.
Segundo, de forma consciente o no, internet ya es parte de los modos de representación del aprendizaje así como de los modelos pedagógicos con los que se piensan la educación, fuera y dentro de la escuela.
Tercero, la ventaja educativa que se pueda encontrar en internet no llegará únicamente como innovación tecnológica, será preciso pensar educativamente la tecnología”.

“El aporte de internet a la educación consiste en la reconfiguración de dos nuevas condiciones de aprendizaje. Por un lado, la reconfiguración de las condiciones sociales en red y, por otro, de las condiciones culturales abiertas. Ambas condiciones permiten hablar de la oportunidad abierta y cooperativa del aprendizaje en red: internet entraña tanto la oportunidad del aprendizaje abierto a partir de los ingentes recursos culturales de acceso global, como del aprendizaje cooperativo a partir de distintos flujos de comunicación que permiten la coordinación entre alumnos... Estos temas forman parte de la nueva cultura digital de la escuela y de la educación”.

“La escuela es una variante –organizada, secuencial o normativa– de la experiencia de aprender. Pero en la actualidad, tanto las experiencias informales como no formales no son solo caminos secundarios de aprendizaje, sino que en algunos casos pueden ser fundamentales para la formación personal. Pero ¿por qué se afianza con mayor fuerza la idea de aprender más allá de la educación formal?”.

“Ya que los entornos en red ofrecen la posibilidad digital de registrar, almacenar, buscar, procesar, trasmitir, crear, valorar, compartir o recuperar contenidos de una forma deslocalizada y en red, las líneas que separaban la educación formal, no formal e informal se solapan progresivamente”.

“Buena parte de las visiones sobre el aprendizaje abierto en la escuela supone pensar el currículo educativo como punto de inicio y retorno del aprendizaje. Por tanto, para tomar ventaja cultural de la red en el aprendizaje abierto, la escuela puede flexibilizar el carácter estructurado de sus actividades ampliando las oportunidades de aprendizaje a través de Recursos Educativos Abiertos (REA), Open Educational Resources (OER), básicos para hablar de contenidos educativos en red y, con ello, de la oportunidad de aprendizaje abierto”.

“Un OER entraña tanto una oportunidad de aprendizaje como una oportunidad de enriquecimiento de la cultura. Para poder aprender de forma abierta no basta con entrar a internet, hace falta ser selectivo con el material. Por tanto, para que el aprendizaje abierto sea una oportunidad hace falta acercarse a los mejores contenidos de aprendizaje que, en mayor o menor medida, se cifran en los OER”.

“Sin embargo, la idea no es llenar la experiencia de aprendizaje de múltiples Recursos Digitales Abiertos (REA). El centro del aprendizaje abierto no es la tecnología, sino pensar en cómo cobra significado para el aprendizaje de los estudiantes. Por tanto, la tarea docente de cara al aprendizaje abierto también consiste en redescubrir el valor de lo extracurricular, de lo no directivo y de la cultura de la colaboración en red para pensar en otras oportunidades de aprendizaje”.

“La oportunidad del aprendizaje abierto, de ir más allá de la educación formal, es necesaria y consustancial a un entorno educativo en red. Pero en este proceso, ¿basta con ir solo? En un escenario cultural en red, como el que describe internet, además de la exuberante información y de los REA, existe una condición de aprendizaje complementaria con el aprendizaje abierto: se puede interactuar, coordinar, pensar o fluir con otros en distintas direcciones, con distintos lenguajes y, técnicamente, de todos a  todos”.

“De la misma forma en que los datos y la información distribuidos en internet no bastan para el aprendizaje, la sola capacidad de interactuar en red no es suficiente para aprender. Para aprovechar el desarrollo social que se experimenta en internet es preciso dar un salto cualitativo en la forma de representar la interacción educativa. Este salto nos debe permitir ver en la interacción social, global, abierta y en red, oportunidades de coordinación grupal que sean interdependientes y significativas para la experiencia de aprendizaje. Se trata de pasar del ruido de la multitud en red a la música de la coordinación humana en grupos”.

“Pues bien, el aprendizaje cooperativo y el aprendizaje abierto no son excluyentes entre sí, son más bien parte de un mismo proceso que se complementan en red”.

“Por tanto, si lo que se busca es mejorar las condiciones sociales de aprendizaje en red a través del aprendizaje cooperativo, es preciso que los docentes asumamos por lo menos dos tareas iniciales en este proceso. Por un lado, formar parte activa de los flujos de comunicación y de la dinámica de creación colectiva en internet para entenderlas desde adentro y, por otro, comprender que la unidad de acción educativa para pensar la cooperación en red no es el estudiante, menos la tecnología, sino la noción de equipo de aprendizaje en red”.

“La “autocomunicación de masas” basada en la bidireccionalidad colectiva y creativa en red es un rasgo que hace idónea la idea de la cooperación en el aprendizaje abierto”.

“… el modelo con que actuamos y pensamos internet hoy en día es marcadamente social, pero no por ello es cooperativo”.

“Sobre estos “modos de hacer, pensar y sentir” en red es donde se instalan la cooperación y el aprendizaje cooperativo en internet. Pero no se trata de descubrir la cooperación a costa de internet, cosa inaudita sabiendo que la cooperación es una forma ancestral, básica y estratégica de desarrollo humano y que no es patrimonio del artefacto. Se trata más bien de pensar que las características de un entorno en red abren opciones organizativas y comunicacionales para repensar el papel de la cooperación y el poder de los equipos de aprendizaje como parte de la cultura educativa”.

“Pensar en la interacción social en red desde la Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) añade ese plus pedagógico que permite ver en la interacción la posibilidad de coordinación recíproca”.

“Para entender la cooperación como motor de aprendizaje hace falta entender la acción del equipo cooperativo”.